No sé, no conozco bien las letras, ni pretendo saberlas. No es un misterio para nadie que Hendrix es el dios de la guitarra eléctrica y que él mismo es esencia psicodélica, cuyo único defecto fue haber nacido gringo. Por lo pronto escucho “Once I had a woman”. Mis dedos están entorpecidos. Mientras yo ordeno teclear una “a”, mis manos se resisten y teclean, según su arbitrio, una “n”, una “z”, una “w”. No discutiré más sobre ello. Sólo fue una explicación del porqué me lleva tanto tiempo realizar un artículo.
El escritor: hombre atiborrado de llagas, interiores. Mínima su presencia en la vida común de los hombres, sólo se nota su existencia cuando ha muerto, cuando por fin tiene un nombre… cubriendo su epitafio. No hay muchas esperanzas para quienes se aventuran a cruzar por esos parajes: lo literario como terreno sin vida. Generalmente no comprenden que la miseria avecina. Creen que la gloria está en publicar unas cuantas letras, y que con esas mismas alcanzarán lo Inmortal: más equivocados no pueden estar, viendo sus esfuerzos y lo terrible de sus ojeras envolver unas cuantas flores en el mercado, o bien, si la suerte cambia, en el cesto de algún baño público, entre la escoria.
“Malditos, heterodoxos y alucinados”, son una serie de textos compilados por el site http://www.elmundo.es . La mejor manera de conocer a estos autores, que marcaron un hito en la historia universal de la literatura, o que apenas dan sus primeros pasos en
Sin embargo, recomiendo a nuestros lectores, que visiten el siguiente vínculo: http://www.elmundo.es/elmundolibro/2002/10/20/anticuario/1034959929.html, donde, para su mayor comodidad, encontrarán lo completo de las biografías ahí expuestas, reseñadas por autores varios españoles, quienes ofrecen un breve esbozo de lo que estos monstruos fueron, mismo que es necesario como un primer ejercicio para abordarlos.
